Cirios Alquímicos

Piedras de Cera

Quien, al fin de los tiempos tenga un Cirio encendido, será salvo.

Presagio de la Virgen de Fátima

El Alquimista ha creado en el Laboratorio Alquímico San Cristóbal® los Cirios Alquímicos: verdaderas llaves celestiales. Son la Entrada Abierta a la Cámara Secreta del Rey, por ellos La Luz nos llega.

Hacen posible transmutar la oscuridad y nos devuelven la Luz.

Son la Columna de Fuego que va por delante, que abre paso, protege, aleja el mal y comunica con la Vida.

La pequeña llama que se enciende es Fuego del Cielo. Este pequeño fuego se une al Gran Fuego, por eso se rodea de una inusual belleza. Se la nota viva. Tiene su propio lenguaje, una forma única de expresarse.

Cabalgados por el Poder de Dios a través de las Llaves dadas a El Alquimista, los Cirios abren todas las puertas, permiten la comunicación e interacción con otros reinos de la Creación y son también una bengala de auxilio que indica la llamada a un Poder de Dios para que nos ayude en un momento desesperado.

Abre un Canal hábil y perfecto entre la persona que lo enciende, su pedido y Dios, que es imposible de ser interceptado por las fuerzas negativas de la oscuridad.
Empleado por quien atraviesa problemas específicos, cotidianos o personales, ilumina la situación, eleva el sufrimiento personal o colectivo al Cielo, trae la solución y el alivio. Por eso el Rito Alquímico del Padre indica el empleo del Cirio junto a una Pasta Alquímica, la correspondiente según el problema o pedido. Las Pastas Alquímicas disuelven las cristalizaciones energéticas personales o ambientales. Se genera entonces una acción vertical (El Cirio trae la luz) y una acción horizontal (las Pastas disuelven aquello que bloquea el esparcimiento de la luz que emana el Cirio Alquímico).

Los Cirios dan a quien ora la seguridad de que su oración será presentada perfectamente ante Dios. A pesar de que los tiempos que vivimos generan una imposibilidad de orar, estas Piedras de Cera actúan como luz de proyección que eleva nuestro pensar, buen pensar, a lo más alto. Si hay falta de Fe corrigen nuestra dispersión. Mirar la llama nos da fortaleza y nos ayuda a concentrarnos en la Luz.

¿Cómo se usa?

El Cirio Alquímico se retira del envoltorio, se coloca sobre un platillo o porta-cirios adecuado, que no posea pinchos para no atravesarlo. De ser posible, se enciende con un Espíritu del Fuego (fósforo alquímico especialmente transmutado para atraer el Fuego Celestial a la Tierra).

Si usted no fuera creyente, puede elevar su pedido empleando sus propias palabras, con voz audible para usted mismo, la cantidad de días establecida y culminando el rito según lo especificado.

¿Por qué son diferentes de las velas comunes?

En los Cirios Alquímicos, El Alquimista ha transformado las materias del mundo en un material sutil. Un Cirio Alquímico, como todos los demás Alquímicos San Cristóbal®, puede funcionar entre la realidad sutil y la realidad burda. Por eso es un canal y por eso es único.

Una vela es básicamente una grasa o cebo, aunque esté hecho de parafina. Esta grasa atrapa en su interior toda energía que le es afín. Por acción del fuego, estas fuerzas atrapadas en la vela se liberan cuando se la enciende. Podemos encender una vela si hay un corte de luz, pero hacerlo resulta contraproducente y nocivo cuando buscamos un resultado positivo que depende del reino sutil.

Las velas comunes sólo funcionan en el mundo burdo y no poseen esta capacidad de Llave. Su fuego es de la Tierra y no pueden, por más que nos empeñemos, transmitir nada al reino sutil ni hacer que este penetre en el reino burdo.

El Secreto de la Transmutación es hacer de cualquier criatura burda una sutil, maestría de El Alquimistaquien crea el concepto Llave, la Apertura de la Piedra de Cera, el cuerpo material-sutil del Cirio Alquímico. Este es un poder original y único concedido a El Alquimista como parte de su Obra y por él nos llega la posibilidad de emplearlos en la vida cotidiana.

Los Cirios Alquímicos son diferentes a los Cirios del Altar de Templos o Iglesias porque los primeros pueden ser utilizados por cualquier persona en sus situaciones cotidianas, mientras que los segundos sólo se encienden en los templos.

Catálogo de Cirios Alquímicos